Las relaciones con personas narcisistas –ya sean de pareja, familiares o incluso profesionales– pueden dejar una herida profunda y silenciosa. A veces no se ve desde fuera, pero por dentro va erosionando la autoestima, la claridad mental, la capacidad de confiar… y cuesta reconocerse.
Las relaciones con personas narcisistas –ya sean de pareja, familiares o incluso profesionales– pueden dejar una herida profunda y silenciosa. A veces no se ve desde fuera, pero por dentro va erosionando la autoestima, la claridad mental, la capacidad de confiar… y cuesta reconocerse.
Este tipo de relaciones pueden dejar secuelas duraderas, incluso mucho después de que hayan terminado. Porque fue un vínculo que minó poco a poco tu capacidad de reconocerte, poner límites y sentirte segura.
La validación de tu experiencia y de tu dolor.
Reconocer lo que viviste es el primer paso hacia el alivio.
La reconstrucción de tu autoestima y tu identidad.
Volverás a conectar con quien eres, sin miedo, sin culpa, con ternura.
La gestión del trauma relacional y la ansiedad persistente.
Calmaremos el cuerpo, la mente y sanaremos el vínculo contigo misma.
El desarrollo de límites sanos y estrategias para protegerte en futuras relaciones.
Aprender a poner límites no es egoísmo, es autocuidado.
El duelo por lo que fue, y por lo que esperabas que fuera.
Dejar ir también es un acto de amor propio. El duelo merece su espacio.
Empezar a hablar de ello ya es parte del proceso.